EL DIA DESPUES, podemos decir que siempre hay un día después, luego de esa tremenda demostración de supervivencia y ganas de salir adelante viene el día después luego de casi 70 días de estarle peleando a la muerte, vienen las fotos, las palmadas en la espalda, viene el llegar a un lugar y ser el centro de atención de todas las miradas, vienen los nuevos amigos que aparecen de golpe en tu vida, vienen los programas de TV, el asesoramiento para escribir un libro o la promesa de un largometraje y está bien y es normal que así suceda ya que fueron vistos y mantuvieron en vilo a todo el mundo, tuvieron a todo el mundo expectantes de su rescate.
Ahora bien nos preguntamos y como están ellos? Cuantas cosas que pasaron allí abajo que solo ellos saben, cuanta angustia, cuanta privación, cuanto miedo, cuanto temor a quedarse a morir a 700 metros de profundidad, paradójicamente rodeados de oro y cobre.
Lentamente comienzan a saberse pequeños detalles de esos 17 primeros días donde todo se veía negro, se acabó el agua potable y tuvieron que tomar agua contaminada con Gas-Oíl , comían salteado solo unas cucharadas de atún, ahora sabemos de discusiones por el liderazgo, alegando más experiencia y años en esa mina que el otro que lideraba o que era el capataz durante las tareas en condiciones normales, propuestas de auto rescatarse buscando ellos una salida a través del derrumbe, la posibilidad de usar explosivos para abrirse camino a través de las rocas.
Y convivir constantemente con la posibilidad de un final terrible de morir por inanición y vaya a saber cuáles hubieran sido las decisiones tomadas en esas circunstancias.
Y nos volvemos a preguntar ¿ Como están ellos? , el dinero que cobren está muy bien y se lo merecen, pero yo voy más allá, como están sus sentimientos, que pasa por su cabeza a la hora de estar viviendo algo que no habían imaginado jamás, como están sus emociones, como se reinsertan en esta sociedad, en su ambiente familiar que ya no será el mismo.
Se escuchará en la intimidad ante una discusión ¡ Yo estuve allí! Vos no sabes lo que es estar 70 días enterrado sin saber si íbamos a morir o a vivir.
Luego de una experiencia tan traumática se dice que no se vuelve a ser el mismo, porque se comienza a ver la vida desde otro lente, desde tu propio lente que otros no lo pueden usar.
Pedimos a DIOS que sane a esos 33 valientes y que agote todo dolor, todo sentimiento, que saque fuera toda angustia y que las autoridades no den por terminada la tarea con ellos cuando cobren la indemnización sino que continúen un seguimiento de cómo va sus vidas principalmente, no si tienen una 4×4 o una casa nueva sino de cómo está su vida interior.
Esperamos de las autoridades así como demostraron al mundo que en Sudamérica se puede trabajar con excelencia, continúen con esa misma excelencia con el Día Después de los 33 valientes.
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